Grandes escenarios naturales

La belleza natural del archipiélago nipón es única e incomparable. Desde el monte Fuji y sus alrededores hasta las playas de Okinawa o las nieves de Hokkaido, todo Japón es un colorido crisol de climas y paisajes. Grandes jardines, terrenos volcánicos, playas inacabables o aguas termales de notorias cualidades terapéuticas son algunos de los elementos más apreciados por aquellos que visitan el país. Visitando esos entornos naturales de los que se beneficia el país, admirando los principales acontecimientos estacionales, se consigue apaciguar y atemperar el estado de ánimo, hasta el punto de fundirse con ellos. Por esta razón existen un sinfín de sitios de admiración y veneración a lo largo y ancho del país, parajes vírgenes y recovecos secretos apartados de toda civilización, que regeneran al visitante por dentro y que son motivo de regocijo en cada época del año.

 

Castillos y samurais

Los castillos de Japón se encuentran entre los monumentos más singulares de su arquitectura. No por casualidad, durante el periodo Edo, las fortalezas de los grandes señores feudales y las pagodas de los templos budistas eran las únicas construcciones a las que se permitía tener más de dos pisos de altura. La majestuosidad de los de mayor tamaño y la elegancia de los de menor volumen eran reflejo del poder político y sofisticación artística de la aristocracia militar japonesa representada en la figura del samurai.

Ciencia y tecnologia

Una de las características más destacadas de Japón es su producción tecnológica y la simbiosis entre su sociedad, el hecho tecnológico y sus creaciones en forma de dispositivos, electrodomésticos, artilugios y programas. El milagro económico japonés se basó en la industria potenciada por los conglomerados industriales (o zaibatsu), muchos de los cuales apostaron por la alta tecnología en campos como la electrónica y bienes de consumo, informática, biociencias, medios de transporte, etc. Actualmente se considera a Japón como una potencia mundial en tecnología avanzada como la aplicada a las comunicaciones móviles o la robótica. 

 

Escenarios de cine

«Somos japoneses, por lo tanto, hacemos las cosas a la japonesa» (Yasujiro Ozu, director de cine). La cita anterior, atribuida a uno de los tres directores nipones más importantes de todos los tiempos, puede parecer una obviedad. Es lo que algunos definen como la «japonesidad» de su cine: una manera de hacer películas tan intuitivamente identitaria y formalmente inimitables, que las hace únicas y perfectamente identificables como japonesas, sea cual sea su género u orientación.  

 

Rutas en trenes con encanto

Trenes, tranvías, e incluso funiculares, con encanto, alejados de la muchedumbre y la velocidad del Shinkansen, que discurren por tramos que a veces resultan impensables por la tremenda orografía que deben sortear. Son trazados que, para los amantes de este transporte tienen algo de romántico: poder recorrer esos lugares recónditos, cuya radiante belleza y hermosura es realzada por el vaivén de los vagones, es uno de los muchos placeres que ofrecen estos trayectos que complementan y expanden, aun mas, el vial ferroviario nacional. Sin duda, es mucho más emocionante aventurarse a descubrir ciertos parajes alejados de las grandes ciudades a bordo de uno estos trenes escénicos, cuya parsimonia permite saborear el paisaje y al mismo tiempo conocer las tradiciones locales.

 

El mundo de la gastronomia

La japonesa es ya una de las más populares del mundo. Además de la delicadeza de los populares sushi y sashimi, existe una ingente variedad regional de platos y estilos culinarios y es el resultado de integrar en un modelo cultural de larga tradición lo mejor de las influencias externas recibidas a lo largo su historia. Esta combinación ha permitido desarrollar una amplia gama de especialidades, sofisticadas, refinadas, y adaptadas a cada estación. Japón cuenta con algunos de los cocineros y chefs más prestigiosos del mundo y Tokio posee el mayor número de restaurantes con tres estrellas Michelin del planeta. Disfrute también en los múltiples puestos callejeros, de los productos más populares.

 

Ryokan, el alojamiento tradicional

Una de las maneras de descubrir los aspectos más auténticos de la forma de vida japonesa y conocer la atmósfera que se respiraba en el antiguo Japón, es hospedarse en alguno de los alojamientos tradicionales del país, los denominados ryokan. Alojarse en ellos, es mucho más que arrodillarse o dormir sobre los tatamis, incluso que relajarse en agua muy caliente en una bañera o piscina al aire libre entre rocas y plantas. Cuando entramos en un ryokan nos sumergimos en un ambiente ancestral cien por cien japonés y descubrimos cómo se trata al cliente en Japón, de una manera que en ningún otro lugar es posible: con la máxima atención y delicadeza, sin prisas.

 

Onsen, las aguas termales

El vocablo japonés onsen equivale al español «caldas» y se refiere a los lugares donde surgen aguas geotermales. En todo Japón se han registrado miles de fuentes que brotan a temperaturas superiores a los 25º C y con unas composiciones mineralógicas muy variadas que les proporcionan determinados beneficios para la salud de las personas. En las zonas donde existen aguas geotermales se ubican numerosos locales, hoteles y ryokan en los que se pueden tomar baños en cualquier momento. Pero lo realmente característico es que la gran mayoría de esos establecimientos incluyen en sus ofertas un espacio donde bañarse al aire libre, denominado rotenburo. El sumergirse en una piscina humeante, rodeados de vegetación y en medio de un paisaje nevado es una experiencia singular que puede vivirse en muchas regiones del archipiélago nipón.

 
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